¿Qué es de lo que más te quejas?
De lo que más me quejo no es de la falta de tiempo, sino de la falta de profundidad.
De la prisa por opinar sin leer, de decidir sin analizar, de producir sin pensar. De un ruido constante que deja poco espacio para la reflexión, el criterio y la palabra bien trabajada.
La queja, cuando existe, no es estéril: es una alerta. Señala lo que hace falta cuidar mejor. Por eso este espacio insiste en leer con atención, escribir con sentido y dialogar sin urgencia.
Quejarse no cambia nada. Pensar juntos, tal vez sí.

